Errores médicos: ¿sacrificar cantidad por calidad?

Cuando nos aproximamos a un centro asistencial para mejorar el estado de nuestra salud, en lo último que pensamos es en la posibilidad de que algo salga mal o de los llamados errores médicos y es que se trata de profesionales altamente formados para diferentes tratamientos que en general logran con éxito el objetivo de devolver el estado de bienestar a las personas.

El único detalle es que la cantidad de personas que ingresas por las distintas vías a un hospital puede perderse de vista, es allí donde los mencionados profesionales necesitan ayuda para atender el mayor número de casos posibles en el menor tiempo. La idea entonces es abarcar a la mayor cantidad de pacientes para curarles.

Pero, ¿realmente es buena tanta afluencia? Pues muchas veces ello va en detrimento de la calidad, por lo que los errores médicos suelen ser cada vez más frecuentes sin saber si ello es producto del apuro, la cantidad inmensa de trabajo, el sentido de la urgencia versus la emergencia del especialista, entre otros.

En muy pocas instituciones cada profesional interviniente en el proceso de curación o tratamiento se toma unos minutos para registrar todo lo que le ha suministrado, normalmente es registrado el diagnóstico, dejando de lado los detalles pertinentes y que servirás de base a otros médicos y enfermeras que podrían tomar parte del proceso de tratamiento.

Pensemos bien, esta pequeña pausa podría asegurar el éxito de todas las acciones realizadas por diferentes especialistas y, lo más importante, va a dar al paciente mayor confort en medio de su proceso de curación.

Se recomienda ampliamente llevar un registro del paciente, desde su ingreso hasta todos los detalles concernientes a diagnósticos y suministros farmacológicos, dietas, recomendaciones y observaciones de cada especialista.

Si se trata de un médico general que refiera el caso a alguien especialista, es justamente él quien debe comenzar con dicho registro minucioso.

 

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