Uñas enterradas: problema más que estético

Las uñas enterradas parecen ser una pequeña molestia; sin embargo, podrían llegar a convertirse en un gran y recurrente problema si no se le da la atención adecuada. Estas pueden originarse debido a diferentes factores como zapatos mal ajustados, manicura mal realizada u otras afecciones.

Algunos creen que las uñas por ser estructuras duras formadas por sustancias que segrega el organismo (queratina y calcio),  y no parte de los tejidos del cuerpo, no se enferman ni requieren algún tratamiento o intervención médica. Así mismo, la mayoría cree que su única función es la de proteger las puntas de los dedos por ser delgados. En realidad ellas se encargan de la defensa de las terminaciones nerviosas que poseen las extremidades.

Incluso las cutículas cumplen un papel importante sellando las uñas para que los gérmenes del ambiente y la humedad no entren al  organismo; por ello, es recomendable no retirarlas. Es preferible suavizarlas humectando las manos con cremas hidratantes o especiales para esa zona del cuerpo.

 

Uñas enterradas

 

Causas y soluciones

Usualmente los problemas comienzan por usar zapatos muy ajustados en la punta, esto hace que el borde de los dedos reciba más presión y la piel se infecte. No solo este tipo de descuidos, cuando se arreglan los pies y las uñas, pero se cortan demasiado, la piel queda expuesta; también, al dejar redondeados los bordes, ellas tienden a enroscarse y eso las entierra en el dedo. Otra causa es el hurgar y desgarrar las uñas en sus esquinas.

Estas situaciones deben atenderse sin demora, ya que si la infección se crece podría extenderse por todo el dedo; y, en algunos casos, se agrava llegando hasta el hueso. Lo mejor es no cortar en casa las uñas enterradas, mucho menos si presenta fiebre, enrojecimiento y dolores, sobre todo si la persona es diabética o sufre de mala circulación sanguínea. Para mayor seguridad acuda siempre a un especialista en podología.